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Libro Psycho Viena de Lilia Pereira

Prólogo

¿Un prólogo para un libro digital basado en una performance fotográfica sobre asesinos seriales? ¿Es posible hacerlo? Lo intentaremos.

En primer lugar vamos a apelar a la propia artista quien nos informa: "Estas fotografías forman parte de la serie Psycho Viena realizada en el año 2010. Se trata de la creación de siete asesinos seriales construidos según los principios de los simulacros y del género fantástico. Los persona­jes concebidos son: 'El Carnicero', 'El Payaso', 'El Niño', 'El Bailarín', 'La Geisha', 'El Seismesino' y 'La Nona'. Fueron creados con la mirada puesta en la destrucción y transgresión de los límites de lo humano, pivoteando en tomo a la angustia como autoconocimiento de la llamada 'zona oscura', en asociación con el inconsciente y ubicando a los asesinos como víctimas-victimarios de la realidad. Nos encontramos en las imágenes, entonces, con el asesino, los instrumentos que usa para ejecutar sus crímenes y los objetos sobre los que actúa. También ese asesino psicópata está entre nosotros en los noticieros y en las series televisivas, en muchos de los filmes que se proyectan en las salas cinematográficas o los vemos en el reproductor de DVD, en la cruda realidad y elaborado culturalmente".

Entendemos aquí el simulacro como la representación de una realidad mediante la imagen fotográfica en la que se mantiene una relación interactiva entre ella y lo representado en una única experiencia. Se trata de atrapar antológicamente lo representado, sobredimensionarlo hasta convertirlo en aquello que representa, pues el horror es un sentimiento catártico. El acto de trasladar el espanto del volumen a la superficie plana de la fotografía obliga al receptor a construir con su imaginación un doble significado, el de lo que ve en la imagen y el de la realidad que la imagen evoca.

La raíz de esta producción fue el estudio de un grupo de artistas europeos de la década del sesenta del siglo pasado conocidos como los "activistas vieneses".

Cabe que nos preguntemos cuáles fueron las identidades de los miembros del grupo mencionado y qué propósitos los movían en las ejecuciones de sus performances. Ellos fueron Günter Brus, Rudolf Schwartzkögler, Otto Muehl y Hermann Nitsch, en cuyas acciones artísticas la sangre simbolizaba el néctar de la pasión o proporcionaba el elemento fundamental de una prédica política. La intención consistió en poner al espectador en una situación de shock y no de deleite o complacencia visual, someterlo a la terrible presión de enfrentarse con las más íntimas y profundas emociones de los seres humanos confrontándolos con la violencia propia como la que se encuentra en la sociedad y en la cultura. Ignorarla es hipócrita; asumirla, valiente. Lilia Pereira muestra en las piezas que ha elaborado esa valentía, pues su contenido perturba pero purifica al asumirla. Miremos estas imágenes como si estuviéramos cayendo sobre ellas. O gritando.

Prof. Lidia Castellini

 

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